Tuesday, June 7, 2011

El crecimiento en la gracia y el merito

TEMA 26: Que sigáis creciendo cada vez más y fructificando en toda obra buena para la salvación (Flp , 9; 1P 2,2; Col 1, 10). La meritoria respuesta libre de los hijos de Dios.

¿La gracia crece? La gracia aumenta? La gracia no crece y tampoco aumenta pero podemos crecer y disminuir en la vida de la gracia. Pero crecer y aumentar no tienen nada que ver con la cantidad. Crecer y aumentar significa una intensificación cualitativa de la gracia. El hombre justificado se abre progresivamente más a Dios, lo acepta y acoge, en esa misma medida existe una mayor entrega de Dios al hombre (DS 1529). La gracia aumenta o disminuye conforme a la disposición y cooperación de cada uno.

La Doctrina del aumento (y disminución) en relación con la gracia encuentra un apoyo fundamental en la Escritura. No es solo la semilla del Reino que va creciendo por si misma (Mc 4, 28; Mt 6,28) y se convierte en un arbusto (Mt 13, 32), sin que el hombre llegue a saber cómo. ES DIOS MISMO EL QUE IMPULSA EL CRECIMIENTO (1 Cor 3,6) y aumento de los frutos de justicia en nuestra vida (2 Cor 9,10). Dios es el que está actuando y acrecentando la amista d con el hombre. Pero también se exhorta al hombre a que se sumerja en el conocimiento de Cristo creciendo en la gracia (2 Ped 3,18) dando frutos de buenas obras (Col 1,10), progresando en la fe (2 Cor 10,15) y en la verdadera caridad (Ef 4, 15-16), abundando en el amor de los unos para con los otros delante de Dios (1 Tes 3,12-13). San Pedro también nos exhorta al crecimiento en la gracia y en el conocimiento del Señor (2 Ped 3,18) para la salvación (1 Ped 2,2). Podríamos decir que este aumento en la gracia es una intensificación de nuestra adhesión a Dios en el amor.

 ¿Cómo disminuir o podemos perder la gracia? Hablamos de la disminución de la vida de relación con Dios. Si quieres disminuir o perder por siempre la vida de relación con Dios, ten un pecado mortal. Con cualquier pecado mortal se pierde la gracia, pero no cualquier pecado se pierde la virtud de la fe y la virtud de la esperanza. estas dos virtudes sólo se pierden por los pecados contrarios a ellas: la infidelidad y la desesperación.

Aunque estés justificado, puedes perder la justificación recibida porque el justificado tiene toda la posibilidad de pecar. Según Trento, se pierde la justificación por todo pecado mortal y solamente por pecado mortal y no con los pecados veniales (DS 1593). Por eso si quieres mantenerte en gracia haz buenas obras y no peca.

¿Cuál es el merito de las buenas obras? Recompensa de gracia. MERITO, en el sentido teológico de la palabra, significa una característica de lo que nos da la gracia de Dios, no un derecho autónomo que el hombre haya adquirido por sí mismo frente a Dios. Dios concede en su gracia que lo que hacemos en el tiempo tenga homogeneidad interna con lo que es la vida eterna: comunidad con Dios en una verdadera participación íntima de la naturaleza divina que nos ha sido realmente concedida. Merito significa eternidad en el tiempo, llegada de la gracia de Dios y de la vida eterna a nosotros. El merito es UN DON DE DIOS. El merito no nos glorifica sino a él. El merito no es un concepto jurídico sino que dice algo sobre la vida y persona libre del hombre, tal como ha sido a lo largo de su vida.

¿La gracia nos viene del mérito? La gracia no nos viene del mérito, sino que es el mérito el que procede de la gracia. Dios obra en nosotros nuestras propias buenas obras. El único que puede llenar nuestros manos es Dios. El nos las llenará con sus dones, su gracia, de Sí mismo. No podemos merecer la primera justificación. No podemos merecer ante Dios. Nadie está seguro de tener méritos ante Él. DIOS NO ESTÁ OBLIGADO A DARNOS EN JUSTICIA CONMUTATIVA NADA. Todo lo que nos da es desde la sobreabundancia de su amor. NO HAY MÉRITO HUMANO AL ESTILO HUMANO ANTE ÉL.

MERITO: El carácter dialogal de la gracia. El mérito es la gracia misma considerada desde la respuesta, desde la acogida y la colaboración humana. Todo es gracia (cf Rom 4,16), también la recompensa. El merito expresa una propriedad de los actos humanos buenos por la que se hacen dignos de un premio o recompensa. Pero no tenemos que tratar el merito en relación a los hombres, sino en relación con Dios, tratamos del merito sobrenatural o teológico. El mérito SE DIVIDE EN mérito ANTES LOS HOMBRES, merito ANTE DIOS. El mérito ANTE DIOS se divide a su vez en MÉRITO DE CONGRUO y MÉRITO DE CONDIGNO.

MÉRITO DE CONDIGNO es el mérito perfecto. Cuando la obra tiene igualdad con el premio y si precede una promesa de premio, éste se debe en cierto modo en justicia. No cabe el que por nosotros mismos merezcamos ante Dios. se basa en la bondad de Dios que ha prometido recompensar estos méritos. Se trata aquí de una justicia distributiva, es decir, mirando al tipo de mérito hay una cierta proporción entre la recompensa y los méritos y como los méritos son distintos en las diversas obras, hay desigualdad de méritos.

MÉRITO DE CONGRUO es el mérito imperfecto. Cuando la obra no tiene igualdad con el premio y, por tanto, el premio no se debe en justicia, sino en razón de la bondad, decencia, conveniencia del que remunera. La recompensa o premio no se debe en estricta justicia, sino a la largueza y generosidad del Dios que remunera. Dios no ha prometido recompensar estos méritos. El mérito de congruo puede ser infalible cuando precede una promesa divina y falible cuando no procede la promesa divina.

La Escritura presenta la vida eterna como recompensa, premio, corona, retribución o remuneración por los buenas obras. La Escritura presenta un nexo causal entre las obras y el premio. La Escritura nos obliga a relativizar la idea que pudiéramos formarnos del mérito.   

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