Thursday, June 2, 2011

Cristo murió, fue sepultado, y resucitó

Cristo murió por nuestros pecados, según las Escrituras, fue sepultado y resucitó al tercer día (1 Cor 15, 3s). La muerte de Jesús como consecuencia de su ministerio de implantación del Reino, su valor salvífico, el Crucificado resucitado.

Las palabras de Jesús, su ortopraxis llevaba una consecuencia: su muerte. Sus palabras provocó y despertó a mucho. Siempre habido preguntado por mucho de que si este Jesús hacia buenas obras y predicaba el Amor más grande de todo, ¿por qué matan a Jesús?

Pues matan a Jesús por dos razones. Uno es por el juicio religioso donde el había condenado por blasfemia y por su manera de responder ante el tribunal, y por otro lado por juicio político. Su muerte garantiza la pax romana y le considera eso como un delito de estado. Un delito de estado merecía la pena de crucifixión. La crucifixión es un servile supplicam (degradaba a un hombre libre y a un ciudadano Romano. La crucifixión es un objeto de maldición para los judíos. Y por eso se consideraba la muerte de Jesús como una maldición de Dios y de los hombres.

Las personas suelen morir tal como han vivido. ¿Por qué muere Jesús? A este pregunta habría que responder en plano histórico y en plano teológico. La cruz sólo alcanza su verdadero significado cuando es integrada en el marco histórico de la vida entera de Jesús. En el ámbito teológico, podemos hablar del logión. Misión - muerte, vida - muerte : Reino de Dios - pro-existencia activa.

También soteriología. Jesús la esperó e integró como consecuencia histórico-concreta del ejercicio de su ministerio (palabras, obras, oración). El murió POR NUESTROS PECADOS. Habrá que decir sobre el libre gratuita intervención de Dios en la encarnación. Dios al hombre en la humanidad de Jesús, del hombre a Dios en su divinidad. Había problema en este tema  que es la reducción de la soteriología a la teoría de la satisfacción donde la "justicia de Dios" (salvación o auto comunicación de la gracia de Dios) es como forense que teologal. Se cae en el error de que hay que restituir o satisfacer el orden que había roto por el pecado del hombre por eso Jesús tuviera que venir. Se cae en el error de que la encarnación es subordinada al pecado y a la finitud humana. Este error fue corregido en dos escuelas: Escotismo por la cual habla que la encarnación es una comunicación de la creación y no subordinada al pecado y pensada antes de la creación del mundo como su cima y máxima realización; la otra es por Tomismo que dice que la encarnación es más unida al concreto pecado del hombre.

En Jesús se revela el designio amoroso de Dios, su plan de salvación para todo los hombres. La creación y la encarnación son los dos pilares de este plan que estaban pensados en la mente de Dios. Y por tanto la encarnación de Dios no tiene su condición de posibilidad en el pecado y la ruptura del plan original de Dios por parte del hombre, sino en la voluntad divina de ser un Dios encarnado que rebaja la indigencia del hombre con su abundante vida.

La SAGRADA ESCRITURA nos dice que el fue sepultado y al tercer día ha resucitado. La resurrección tiene dos problemas. En primer lugar es como entenderlo y la otra es como decir sobre esto o en qué lenguaje podemos hablar de la resurrección. La naturaleza misma de la resurrección supone que Jesús ha sido transferido a un orden de realidad cualitativamente distinto del nuestro: en el universo de Dios.

¿Como los testigos lo comunicaron? Pues en dos vías. Una es por narración y otra por analogía. Tal como Jesús hablaba sobre el Reino de Dios, los testigos lo narraba porque era algo que no se puede definir tal cual. La narración evoca y no captura. La narración es más eficaz para tratar con el misterio. La narratividad nos muestra su potencialidad antropológico ya que los hombres están amasados en historias. En la base de la identidad de todo los pueblos o naciones se encuentra una narración, una historia. La narración produce nuevos relatos, nuevas historias en las vidas de aquellos que se sometan a su influjo. Por otra parte la analogía evita toda incomunicación absoluta que deje aislado al hombre de todo posible encuentro con Dios. Los testigos no son los fundadores del mismo sino han sido fundados movidosamente por el dicho acontecimiento.

La RESURRECCIÓN puede venir por la palabra "resurgere" que es una referencia a alguien al que se le despierta (uso pasivo) o que se despierta por si mismo (activo) del sueño poniéndose de pie o levantándose. La muerte analogus por sueño - Jesús se despierta o ha sido despertado de la muerte, levantando entre los muertos. La palabra "anastanai" que en voz pasiva significa levantarse, ponerse derecho, estar derecho y en voz activa significa levantar a alguien de una situación miserable o de servidumbre, restaurar o restituir. Es una imagen de alguien que yace por tierra y es restablecido a su posición inicial, es puesto de pie. Aplicando esto ahora a la resurrección de Jesús. Ahi va la cosa.

Pero es raro que hay dos mentalidad o dos dichos "ha resucitado" y "resucitó". Habrá que tener en cuenta que el la formula antigua, Dios es el sujeto de la acción y mientras que la comunidad cristiana reflexionaba y desarrollaba sus reflexiones, ahora en la reflexión neotestamentaria, Jesús es el sujeto. La resurrección de Jesús es una GLORIA o GLORIFICACIÓN (Doxa): muestra una discontinuidad con su vida terrania: asociado a la gloria del padre y participa en su naturaleza.

La TUMBA VACÍA, aunque esto es la ultima cosa que hay que hablar cuando hablamos de la resurrección, habrá que decir algo para aclarar las preguntas de los creyentes. La tumba vacía NO FUNDA LA FE EN LA RESURRECCIÓN de Jesús. ¿Y entonces porqué podemos también hablar de ella? Pues porque no tenemos noticias en contra dicho acontecimiento y que en el contexto antropológico judío que está caracterizado por una antropología unitaria, sería difícil entender la fe en la resurrección de Jesús contando con un cadáver.

Aunque sea así, hay que insistir que la fe en  una resurrección no presupone la existencia de un sepulcro vacío porque las apariciones de Jesús después de su muerte son los fundamentos de la fe en la resurrección y estas experiencias fueron la razón por la búsqueda del sepulcro de Jesús y no al revés. Hay probabilidad de que se conociera con certeza el lugar exacto de la sepultura que las mujeres encontraron vacía la mañana pero en teología, el sepulcro vacío no puede ser como prueba de la resurrección sino que esto fue escrito a la luz de la experiencia pascual que pretende destacar la victoria definitiva de Cristo sobre el poder de la muerte y su inserción definitiva en el universo de Dios. ¿Porqué buscáis entre los muertos al que está vivo? No está aquí, ha resucitado.

La categoría de revelación es la más apta para describir el acontecimiento pascual narrado en los evangelios a propósito de las apariciones. Los relatos evidencia EL CRUCIFICADO ES EL RESUCITADO. Es la continuidad en la discontinuidad. Pero el resucitado ya no es simplemente el crucificado porque la acción del padre por el espíritu en él lo ha glorificado y llenado de majestad. Los relatos sobre el sepulcro vació y de las apariciones no son el punto de nuestro conclusión, sino más bien el punto donde deberíamos partir o empezar.

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