Tuesday, June 28, 2011

Ésjaton de la Historia Universal

Tema 28. Los cristianos esperamos la manifestación y el reinado de Jesucristo, que ha de venir a juzgar a vivos y muertos (cf. 2 Tim 4,1). La parusía de Jesucristo como “ésjaton” de la historia universal y su relación con las escatologías seculares propias de la modernidad.

Como la Iglesia peregrina en la tierra, ella se encuentra en medio de los diferentes pensamientos, filosofías, ideas seculares, depende de la  época en que está, sobre lo que puede pasar cuando acaba el tiempo: ¿Qué pasará con todo nosotros cuando acaba el mundo? ¿Cual es su fin? ¿Cual es el ÉSJATON/ ESCHATON de la historia universal.

Algunos de ellos por ejemplo son: El MODELO TECNOLÓGICO que tiene la fe en el PROGRESO, la creencia en un PROCESO INDEFINIDO, unido a la conciencia de que la ciencia experimental resolverá todo. La técnica como el nuevo camino de salvación.

Otro es el MODELO MARXISTA que parte de la concepción lineal de una historia y la confesión explícita del humanismo. Su metafísica parte de la realidad como posibilidad procesual capaz de autotrascenderse hacia la novedad. A pesar de que el marxismo es una ideología netamente filosófica, posee una especie de escatología de carácter intraterreno, si se tiene en cuenta la historia de la humanidad en términos del pensamiento económico marxista en todas sus formas (esclavismo, feudalismo, mercantilismo, capitalismo, socialismo y comunismo). En el proceso de la lucha de clases, se pretende llegar a una sociedad igualitaria en la que el pueblo asume el control (de manera benéfica) no sólo de los medios de producción, sino de todos los aspectos de la vida. Pese a ello, el marxismo como filosofía es materialista: niega toda forma de trascendencia espiritual como por ejemplo, la existencia de los dioses y del alma como un ente inmaterial que trasciende la muerte.

Otro modelo es el MODELO NAZISMO, como los movimientos milenaristas medievales, surgió en Alemania en un contexto de descontento social (desempleo, hiperinflacción, humillación después de la Primera guerra mundial) que aumentó la sensación de inseguridad y falta de identidad que hacía vivir los proyectos políticos -y en concreto el nazismo- como una experiencia religiosa que cierta literatura -como el libro Das dritte Reich de 1923 (El tercer Imperio) de Moeller van der Bruck ayudaba a fomentar.

La escatología en el nazismo ha sido tratada por autores como Michel Burleigh, Eva Kemplerer, Friedrich Reck-Malleczewen (Historia de una locura de masas, 1937), James Rhodes, Fritz August Voigt y John N. Gray . F. A. Voigt en su libro de 1938 Unto Caesar, señala: Toda escatología trascendental proclama el fin de este mundo. Pero la escatología secular siempre queda atrapada en su propia contradicción. Proyecta sobre el pasado una imagen de lo que nunca fue, y concibe lo que es en términos de lo que no es, y el futuro en términos de lo que nunca podrá ser. El pasado más remoto se convierte en una edad de la inocencia de carácter místico (o mítico), una edad de oro (o heroica), una era de comunismo primitivo o de viril y resplandeciente virtud. El futuro es una sociedad sin clases, la paz eterna o la salvación de la raza: un auténtico reino celestial en la tierra.

La Escatología NEOLIBERAL Y NEOCONSERVADORA es el de instauración e imposición de la democracia universal y el mercado global como proyecto neoconservador y neoliberal mediante la guerra contra el terror y de manera específica mediante la guerra de Iraq (2003-2010) decidida por George Bush y Tony Blair - y apoyada en mentiras: ni armas de destrucción masiva, y que ha supuesto un duro golpe para el utopismo y los proyectos utópicos seculares. Con la muerte de la utopía, ha resurgido la religión, pura y descarnada, como fuerza de la política mundial.

Mientras todo esto existe, el CRISTIANISMO da su propio visión del ÉSJATON. La escatología cristiana parte de la responsabilidad del hombre en la historia. El hombre es libre y responsable de ella, pero con una responsabilidad que queda abierta a la actuación de Dios. La esperanza cristiana transciende al hombre, es un “adventus”, es decir, que está abierta al don gratuito de un Dios que sale al encuentro con el hombre, y no queda reducido a un “futurum” intrahistórico fruto del esfuerzo del hombre. La venida del Dios (adventus) presupone y asume el futuro que espera el hombre (futurum). Así las esperanzas intrahistóricas (libertas, igualdad, ...) son asumibles por la escatología cristiana. La diferencia con las seculares, está en la esperanza en la muerte, y esta esperanza es la resurrección que a diferencia de las seculares cuya esperanza está por suceder, en la cristiana ya ha sucedido en Jesucristo.

“Jesucristo de nuevo vendrá con gloria, a juzgar a los vivos y a los muertos, y su reino no tendrá fin”. El Nuevo Testamento emplea diversas expresiones para referirse al acontecimiento que culmina y finaliza en la historia: PARUSÍA designa a la venida de Cristo al final de los tiempos (1 Cor 16, 17), que implica: El FIN DEL MUNDO PRESENTE (1 Tes 2, 19; Mt 24, 3) La RESURRECCIÓN DE LOS MUERTOS (1 Tes 4, 15s; 1 Cor 15, 23) El JUICIO FINAL (Mt 25, 31s; Sant 5, 7s). Es el DÍA DEL SEÑOR al aplicar a Cristo la representación del día de Yahvé. (Flp 1, 6). Es también la MANIFESTACIÓN, liberación y victoria definitiva sobre el mal. (2 Tim 1, 10). La REVELACIÓN se asocia a veces a la gloria de Cristo, la futura gloria de los cristianos.1 Pe 5, 1

La Parusía ha sido considerada a lo largo de la TRADICIÓN como un hecho incuestionable, que representa EL FIN y LA META DE TODA LA HISTORIA HUMANA. La Didajé ha conservado el Marana-tha cúltico. Ignacio de Antioquía está persuadido de que el Señor viene, y vine pronto. Luego tenemos el Milenarismo que en esta creencia, postula un reinado pacífico de Cristo sobre la tierra antes del fin del mundo. Ha de reinar mil años con los justos hasta que tengan la creación de un nuevo universo, basado en Ap 20, 2-5. Tertuliano y Orígenes comparten la creencia milenarista, como un tiempo para que los malos se conviertan. San Agustín supondrá el golpe decisivo contra esta creencia: esa primera resurrección que alude el Ap se realiza ya en el bautismo, le reino de Cristo y de los santos se produce en al Iglesia y los mil años pueden significar la duración total de la Iglesia terrana. La reforma protestante condena también el milenarismo, que pretende realizar el Reino de Dios en este mundo corrompido por el pecado. Y el Vaticano II se va entendiendo progresivamente la parusía como plenitud de la obra ya comenzada (LG 48, GS 39; SC 8).Y se vive en la Iglesia como expectación gozosa y confiada que convive con los cristianos.

En la Teología actual, encontraremos la parusía como ACONTECIMIENTO REAL. Diversos autores han negado que la parusía sea un acontecimiento real que deba suceder al final de la historia: es un residuo de una mentalidad apocalíptica y otros le conceden un valor simbólico. BODD piensa que la parusía es un concepto que sirve para representar a nivel de colectividad aquello que en realidad, sólo ocurre al nivel del individuo singular, esto es, su encuentro con Dios al término de la vida.

La crítica: Al negar el hecho de la Parusía incurre a una radical privatización y espiritualización de la escatología, ignorando la dimensión histórica y universalista de la salvación cristiana. La escatología bíblica no se reduce ni se puede reducir al destino del individuo después de la muerte, como si la salvación personal pudiera realizarse al margen de la comunidad y del cosmos.

GRESHAKE dice que la parusía no significa un acontecimiento real al final de la historia. En cada hombre que deja esta vida hay un fragmento de mundo y de historia que llega hasta Dios. Por tanto, la parusía coincide con el de la muerte de cada hombre.

Crítica: Oscurece la dimensión eminentemente comunitaria y universal de la escatología cristiana. En la DV 4 se afirmará que la Iglesia espera la gloriosa manifestación de Jesucristo.

El contenido de la Parusía como acontecimiento real. La Parusía constituye un acontecimiento real, hay que precisar cuál es su contenido: el juicio final, la resurrección de los muertos y la nueva creación.

JUICIO FINAL. Como dijimos, la parusía es un acontecimiento salvífico que lleva a la plenitud la historia. La dimensión judicial es secundaria. Poco a poco, la idea de la parusía va a oscurecerse a favor de la de juicio, el gozo es suplantado por el temor, y la idea de la retribución abre brecha para un camino individualista hacia la salvación en virtud de un presente juicio universal. El juicio como un momento de la parusía: el juicio de Dios es fundamentalmente para la salvación. Es necesario recuperar la idea original de juicio como intervención consumadora de Cristo salvadorEl juicio como crisis: el juicio comporta una dimensión de discriminación. El juicio no es un proceso jurídico a celebrar en el eschatón, sino que es el encuentro con Cristo y encuentro con los miembros de su cuerpo (santos).

RESURRECCIÓN DE LOS MUERTOS. Los evangelios nos dice: la fe en la resurrección en tiempos de Jesús llegó a ser una creencia ampliamente extendida entre el pueblo. Mc 12, 18-27, afirma la resurrección de los muertos en contraposición a la postura antisaducea, “Dios es de vivo, no de muertos”. La existencia del mas allá de la muerte exige la resurrección, porque esa existencia no se entiende como un esta puramente espiritual (Lc 24, 39). Jesús rechaza que la resurrección sea una continuación de esta vida terrena. Mc 12, 25. En San Pablo el fundamento de la esperanza cristiana está en la resurrección de Jesús. 1 Tes 4, 13-17. La comunión con Cristo no puede ser destruida por la muerte. Rom 8, 35-38. Pablo se esfuerza por demostrar la diferencia entre cuerpo mortal y el resucitado 1 Cor 15.

Para los Padres, Ireneo dice la salvación cristiana afecta al hombre entero, cuerpo y alma. Tertuliano afirma que la encarnación del Verbo ha hecho que la carne es lugar de salvación. Orígenes dice que la resurrección no es una rehabilitación del cadáver.

Dimensiones de la resurrección: 
1) Dimensión cristológica: la resurrección de los muertos es un acontecimiento protagonizado por Dios mismo, como la consumación de su obra salvadora y como victoria definitiva sobre el pecado y la muerte. La resurrección de Jesús, supone su exaltación gloriosa como Señor e Hijo de Dios. Aparece como principio y garantía de la resurrección de los cristianos. De ahí que se afirme que resucitamos porque Cristo ha resucitado, y como miembros del cuerpo resucitado de Cristo.

2) Dimensión antropológica: la fe en la resurrección presupone una concepción unitaria, en la que se valora la corporeidad como una dimensión esencial del ser humano. El binomio alma-cuerpo no designa ya dos realidad opuestas, y ni siquiera dos realidades distintas, sino más bien dos dimensiones del único ser humano. El problema de la identidad corporal, se resuelve cuando afirmamos que la fe de la Iglesia exige una identidad corporal, no sólo específica, sino también numérica, de modo que el cuerpo de al existencia resucitada sea el mismo y propio cuerpo de la existencia terrena.

3) Dimensión cosmológica: Nueva creación.

LA NUEVA CREACIÓN. ¿Cuál es la nueva corporeidad de los resucitados? No olvidemos que el hombre, e constitutivamente “ser en el mundo”, y el mundo es “ser para el hombre”, de forma que no cabe pensar en una consumación del hombre al margen del mundo.

La nueva creación según las Escrituras nos dice: Al igual que el pecado del hombre contamina la tierra y la hace objeto de la maldición divina (Gn 3, 17s), también la alianza sellada con la humanidad después del diluvio afecta al universo material, de aquí se puede llegar a la conclusión que el mensaje de salvación se dirige también a la tierra. La consumación escatológica de la historia comporta una dimensión cosmológica, que se expresa precisamente en la promesa del cielo y la tierra nuevos.

Pablo desarrolla sistemáticamente toda una teología en torno a la creación y redención de Cristo (Rom 8, 19-23). En este texto es de suma importancia, y en él se recogen estas afirmaciones: 1) La suerte del universo está ligada a la del hombre 2) La redención del universo consiste no sólo en la resurrección de los cuerpos, sino en la liberación de la esclavitud y corrupción.

El Vaticano II, ya en la LG se encuentran importantes referencias a la nueva creación, y se habla de “restauración de todas las cosas”. De la LG 39 se sacan estas conclusiones: 1) Se afirma el hecho de la nueva creación /Dios nos prepara una nueva morada y una nueva tierra donde habite la justicia. 2) La expectación de una nueva tierra no debe agotar, sino más bien estimular, la solicitud por perfeccionar esta tierra”. 3) Los bines de la naturaleza y los frutos de nuestros esfuerzos ... volveremos a encontrarlos finalmente limpio de toda mancha. Subraya la continuidad.

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